domingo, 20 de mayo de 2018

Las amistades peligrosas de Quim Torra


Filofascista es la acusación más grave lanzada contra el nuevo 'president' por su admiración por Estat Català y la controvertida figura de Miquel Badia Capell

EL PERIÓDICO
16/05/2018

Entre los muchos reproches que se han dirigido a Quim Torra a raíz de su unción como presidente de la Generalitat acaso el más grave es la acusación de filofascista, amparada en su admiración por Estat Català y, más concretamente, por la controvertida figura de Miquel Badia Capell. Por poner un solo ejemplo, el martes de esta misma semana todo un Javier Cercas dedicaba una página entera de un importante diario español a descalificar a Torra como «entusiasta de Estat Català, un partido fascista o parafascista y separatista».

Separatista sin duda. Cuando Francesc Macià fundó el partido en 1922 quedó claro que el objetivo de la nueva organización era lograr la independencia de Cataluña por medios insurreccionales —una vía que fracasó claromorosamente en el romántico intento de invadir Cataluña desde Prats de Molló con el objetivo de proclamar la república catalana—. Lo de fascista o parafascista es más discutible. Es verdad que, en su momento, las Joventuts de Esquerra Republicana-Estat Català (JEREC) dirigidas por Badia y los célebres 'escamots' creados en 1933 fueron acusados de fascistas. Estos 'escamots' estaban dedicados a la «acción directa»: romper las huelgas de la CNT y enfrentarse a la FAI utilizando métodos digamos poco ortodoxos (una línea dura que Badia mantuvo cuando se le encumbró en 1934 a la comisaria general de Orden Público de la Generalitat). En sede parlamentaria, Joan Lluhí Vallescà, que no era ningún unionista sino uno de los padres de ERC, no se anduvo con rodeos al describir a los 'escamots' como «una organització de tipuis feixístic, francament feixístic».

Naturalmente, una cosa es ser acusado de fascista y otra es serlo realmente. En su momento, las JEREC y singularmente Miquel Badia rechazaron vehemente la acusación. (Tiene su gracia que, para referirse a la marcha de 'escamots' uniformados de verde oliva hacia el Estadi de Montjuïc del 22 de octubre de 1933, las JEREC hablasen de «desfile de grupos excursionistas».) Pero rechazar la acusación de ser fascista y no serlo realmente también son cosas distintas. En estos casos lo razonable es acudir a los expertos. Y la verdad es que los expertos hace mucho tiempo que emitieron su dictamen.

Hace nada menos que 20 años Stanley Payne, uno de los mayores estudiosos del fascismo en el mundo, publicó un extenso artículo sobre los 'escamots' en un diario de Barcelona en el que se preguntaba si existió realmente un fascismo catalán. A pesar de que Gerald Brenan hubiera tildado a la JEREC de «fascismo catalán», Gabriel Jackson las hubiera calificado de «cuasi-fascistas» y Hugh Thomas hubiese utilizado el término «semifascistas», Payne resolvió en estos términos: «las JEREC estaban claramente influidas por ciertos aspectos del estilo, la organización y la práctica fascistas, pero tales características podían encontrarse en mayor o menor grado en muchos otros grupos radicales de derecha e izquierda. Las JEREC nunca alcanzaron unos 'mínimos fascistas' claros y no pueden clasificarse como verdaderamente fascistas». En apoyo de este dictamen cita las conclusiones de la también historiadora M. Dolors Ivern, según la cual, en 1933 las JEREC tuvieron «algunas características propias de una organización o partido fascista, sin llegar a serlo estrictamente». Años después el hagiógrafo oficial de Miquel Badia, el historiador Fermí Rubiralta, también reconoció en su libro Miquel Badia. Vida i mort d'un separatista, que es indudable que en el 'modus operandi' de los 'escamots' «hi trobem aspectes coincidents amb alguns trets dels moviments feixistes de l'època».

Una vez admitido que las JEREC y Miquel Badia no fueron «estrictamente» fascistas, ¿hay que seguir preocupándose por la admiración que siente Torra por ellos? Pues quizá sí. Tras la célebre marcha de los uniformados hasta el Estadi de Montjuïc, Miquel Badia tomó la palabra para rechazar una vez más las acusaciones de fascismo: «Feixistes nosaltres? No són ells qui han de dir el que som nosaltres. Nosaltres no fem altra cosa que voler el que el poble vol. El poble és Esquerra Republicana de Catalunya i nosaltres, mentre sigui la voluntat del poble, defensarem aquesta voluntat». Cambiando «Esquerra Republicana» por «Junts per Catalunya» o «la mayoría independentista de este Parlament», estas son palabras que se aproximan bastante al pensamiento de Torra. Seguir confundiendo la mayoría parlamentaria independentista con la voluntad del pueblo catalán no es fascismo, obviamente, pero no resulta especialmente tranquilizador.

Albert Branchadell

domingo, 13 de mayo de 2018

«El darwinismo convirtió la biología en una visión sórdida y cruel de la vida»


 ENTREVISTA A MÁXIMO SANDÍN

  Doctor en Ciencias Biológicas y Bioantropología, revisa la tesis darwiniana a través de la competitividad. Propone una visión más solidaria y colaboracionista, basada en las ideas del biólogo francés Jean B. Lamarck y en los más recientes descubrimientos. «El darwinismo es una concepción de la vida, de cómo son las cosas, con profundas raíces ideológicas y claros intereses detrás».

20minutos
31/10/2013

Si es usted una de esas personas a las que aburre el conocimiento y no desea saber más de lo que ya lleva en la sesera, escuchar lo que dice el profesor Sandín probablemente no le interese. Su aporte de datos, nombres, fechas, ideas y explicaciones es apabullante, algo que no suele ser bien visto por quienes ya tienen un pensamiento construido y no desean ponerlo a prueba o revisarlo. Pero si es usted una persona abierta a las nuevas ideas, si ama el saber y no tiene miedo a que sus ideas se confronten con otras, entonces siga leyendo, porque en las próximas páginas va a encontrar un puñado de material intelectual de alto valor.

Máximo Sandín (1950) es doctor en Ciencias Biólogicas y en Bioantropología. Fue profesor de Evolución Humana y Ecología en el Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid. Ahora está retirado («Preferí jubilarme de la docencia antes de la llegada del Plan Bolonia»). Ha escrito, entre otros libros, Lamarck y los mensajeros y Pensando la evolución, pensando la vida, en los que desarrolla su principal aportación a la teoría de la evolución: una revisión de la tesis darwiniana a través de la competitividad. Lo que Sandín propone es una visión más solidaria, colaboracionista, sólidamente afianzada en las ideas del biólogo francés Jean B. Lamarck y en los más recientes descubrimientos. Máximo Sandín es un hombre apasionado, rebosante de energía, de una enorme y erudita memoria y un trato natural y espontáneo.

 ¿Qué significa Darwin para la biología?

La conclusión a la que he llegado, aunque pueda sonar demasiado drástica, es que constituyó una catástrofe para la biología, porque la sacó del camino que estaba, muy bien orientado científicamente, y la convirtió en una interpretación de la naturaleza, en una visión sórdida y cruel de la vida. Como un campo de batalla en el que solo sobreviven los que tienen alguna ventaja, con un sospechoso parecido a los conceptos del libre mercado. De hecho, en los textos biológicos convencionales, los términos habituales para describir las relaciones entre los seres vivos son coste-beneficio, explotación de recursos, ventajas competitivas… Todos somos competidores.

¿Qué le parece criticable de Darwin?

Lo que yo critico, desde el punto de vista científico, no es a Darwin, sino al darwinismo, una creación ajena a él. Sus libros son un reflejo de lo que era: un aficionado a la naturaleza, de buena posición económica y mucho tiempo libre, que se dedicó a informarse sobre las actividades de los ganaderos y agricultores de su entorno. Y al que se le ocurrió que, del mismo modo que ellos seleccionaban animales y plantas que les resultaban ventajosos —cerdos obesos o vacas con las ubres hipertrofiadas—, «no podemos creer improbable» que la naturaleza seleccionaría animales que tuvieran una ventaja sobre los demás. Es una extrapolación absurda, como pusieron de manifiesto científicos evolucionistas de la época. La selección de los ganaderos es, precisamente, una alteración de la reproducción normal de los animales. Este argumento, en realidad una pura especulación sin base científica, junto con la concepción malthusiana de la vida (una competencia permanente de todos contra todos) es lo que se ha conformado como la visión darwinista de la vida.

 ¿Cómo se gesta, entonces, el éxito de Darwin?

En realidad, en Sobre el origen de las especies..., basado totalmente en especulaciones, Darwin muestra una gran confusión: mezcla la influencia del uso y el desuso, las condiciones del ambiente y una serie de historias que le habían contado que llegan a extremos ridículos. De hecho, a causa de las críticas científicas, fue publicando hasta siete sucesivas ediciones en las que fue asesorado por tres científicos famosos y poderosos en la Inglaterra de la época: el botánico John Hooker, el geólogo Charles Lyell y, sobre todo, el zoólogo Thomas Henry Huxley, que vieron en la selección natural un reforzamiento de sus ideas supremacistas. El libro que suele circular, que es la sexta edición, no es exactamente de Darwin.

 ¿Y cómo llega a ser hegemónica su teoría de la selección natural?

En La variación de los animales y las plantas bajo la domesticación expuso lo que él creía su teoría definitiva: sin abandonar la selección natural, propuso la pangénesis. Teoría según la cual cada órgano del cuerpo emite unas gémulas por las que transmitían a sus descendientes las características adquiridas por los padres a lo largo de su vida por la influencia del ambiente. Esto es otra muestra de su confusión, porque si todos los organismos pueden cambiar por la influencia del ambiente, no hay nada que seleccionar. Naturalmente, esta 'teoría definitiva' no les gustó a sus protectores y lo reconvinieron seriamente. Lo que les gustaba era solo una de las variadas 'ocurrencias' de Darwin: la selección natural, que implicaba que la vida es una competencia permanente, que las características 'favorables' o 'desfavorables' eran intrínsecas a los seres vivos (por supuesto, fundamentalmente al hombre), y que la naturaleza premiaba a los 'más aptos'. Estos hombres poderosos fueron los que impusieron el darwinismo ('su' darwinismo) en contra de la opinión de científicos evolucionistas de la época. Para ello, fundaron el X-Club.

 Usted se declara cercano a las tesis de Lamarck...

Lamarck fue un científico, profesor de la Sorbona, que durante la Revolución Francesa (1789) impulsó la renovación de su obsoleta estructura para convertirla en una universidad moderna, propia de la Ilustración. Era experto en paleontología, en anatomía comparada y se dejó la vista realizando miles de disecciones de invertebrados, sobre los que escribió un imponente tratado. A lo largo de su carrera científica, acuñó el concepto de 'invertebrado' —hasta entonces se usaba la distinción de animales 'con sangre o sin sangre'—; creó las claves dicotómicas que se usan para clasificar las plantas y que después se extendieron a la zoología; fue el primero en usar científicamente el término 'biología' entendido como el de una disciplina basada en un cuerpo teórico, en un concepto unificador. Su Filosofía Zoológica fue el primer tratado científico dedicado por completo a la evolución, entendiéndola claramente como la base teórica de la biología. Resulta cuanto menos sospechoso que a un precursor de estas dimensiones se le haya borrado de la historia oficial de la biología, ¿no cree?


 ¿Cuál era su propuesta?

En su libro, Lamarck escribe que las condiciones provocan un cambio en los organismos cuando los efectos del ambiente son muy intensos o muy duraderos, y que la capacidad para los cambios de organización animal y vegetal estaba inscrita en los organismos. Para Lamarck, era el equilibrio lo que gobernaba las relaciones entre los seres vivos. Claro que los depredadores matan herbívoros, o que los machos de los ciervos o los leones pelean, pero el resultado final, de conjunto, es que todos los animales y las plantas deben existir para que la naturaleza mantenga el equilibrio.

 En la sociedad actual, la Teoría de la Evolución de Darwin es prácticamente un dogma…

Conviene aclarar que Darwin no formuló realmente una teoría de la evolución. Él especulaba sobre el origen de las especies, la transformación de una especie en otra, es decir, un aumento de la variabilidad sin cambio del patrón morfológico básico. La evolución es un cambio de organización corporal, como el paso de pez a tetrápodo o de tetrápodo a ave. El término 'evolución' no aparece hasta la sexta edición de Sobre el origen… a sugerencia de Huxley.

 ¿Cómo surge el darwinismo?

Hay diferentes motivos, unos más determinantes que otros. En primer lugar, Darwin estaba en el lugar oportuno en el momento oportuno: en el centro del mayor imperio mundial que ha existido y en pleno auge de la Revolución Industrial, con las injusticias que ambos generaban; su ocurrencia de la selección natural justificaba muchas cosas. En segundo lugar, Darwin es un icono de la cultura anglosajona y sus raíces calvinistas. Sus ideas reflejan a la perfección sus valores: el individualismo, el mirar por sí mismo, la predestinación (en términos darwinistas, 'determinismo genético'), la competitividad... A un científico anglosajón le resulta casi impensable que no exista la selección natural. Y los libros con que los biólogos nos formamos son fundamentalmente anglosajones, hegemónicos en la ciencia mundial. Por otra parte, hay un componente muy importante en el mantenimiento de las ideas darwinistas y su expansión por la sociedad: el de 'adoctrinamiento social'.

 ¿A qué se refiere concretamente?

Desde el principio, el darwinismo tuvo un gran apoyo por parte de los grandes magnates mundiales, como Rockefeller o Carnegie, que apoyaron las investigaciones de los científicos darwinistas. John Rockefeller afirmó que la supervivencia del más apto era una ley natural y divina, es decir, que las cosas son como son porque son leyes naturales. En definitiva, que el libre mercado y el darwinismo van en el mismo paquete. Por si no queda claro, repetiré una frase de Friedrich von Hayek, premio Nobel de Economía y asesor de Reagan, Thatcher y Pinochet: «Las demandas de justicia social carecen de sentido porque las demandas de justicia son sencillamente incompatibles en cualquier proceso natural de carácter evolutivo». Finalmente, hay un componente que yo creo fundamental para que el darwinismo se mantenga a pesar de la enorme cantidad de datos verdaderamente científicos que se están acumulando y que contradicen radicalmente sus hipótesis: el componente económico y de poder. La concepción reduccionista de los genes como 'unidad de información genética', que ya sabemos que no es cierta, es esencial para los grandes negocios y para las prácticas de manipulación genética de las grandes industrias farmacéuticas y biotecnológicas, especialmente de los cultivos transgénicos, que ya sabemos a quiénes pertenecen. Estas grandes empresas son las principales financiadoras de la investigación biológica.

 Usted afirma que los seres humanos 'somos bacterias y virus', ¿en qué basa esa afirmación?

La idea de que las células de los seres vivos procedían de la fusión de bacterias (una propuesta del biólogo ruso Konstantin Merezhkovski) era ya aceptada a regañadientes por las autoridades darwinistas en los 90, aunque chocaba frontalmente con la selección natural. Pero no había explicación para el origen de los genes y las proteínas responsables del desarrollo embrionario y de otras funciones de los organismos multicelulares. Los genes de origen bacteriano están muy conservados en todos los organismos y esas secuencias y esas proteínas que no tienen las bacterias no podían haber aparecido por mutaciones de los genes bacterianos, tan concretos y específicos, y menos, al azar. Entonces llegó a mis manos un artículo de un astrónomo galés, Alfred Hoyle, titulado Evolución desde el espacio, en el que sugería que los virus, por su capacidad de insertar sus genes en los organismos a los que 'infectan', podían ser una fuente de información genética disponible para su eventual uso. Comprendí que un fenómeno así podría explicar la gran cantidad de puntos débiles del darwinismo. Con muy pocos datos sobre lo que se conoce ahora como virus endógenos, escribí un libro titulado Lamarck y los mensajeros. La función de los virus en la evolución (1995), que fue acogido por mis colegas con el más absoluto silencio. A partir de entonces, los datos sobre virus endógenos y elementos móviles del genoma se han ido acumulando de una forma creciente hasta formar la inmensa mayor parte de los genomas. Puede parecer extraño que esos impresionantes descubrimientos no hayan llegado a la opinión pública, por lo trascendentes que son, pero a mí, a estas alturas, no me extraña en absoluto.

 ¿Qué consecuencias se desprenden de su modelo de evolución?

La naturaleza mantiene un equilibrio dinámico en condiciones normales. Cada componente tiene su función, y son las alteraciones, muchas producidas por el hombre, las que la desestabilizan. En el caso de virus y bacterias, pueden convertir en patógenos a elementos que no lo son. Los virus y las bacterias se pueden considerar como los 'ladrillos' de la vida, parte esencial de su funcionamiento actual. Las bacterias cumplen funciones esenciales para el organismo, pero el ataque continuo y excesivo con antibióticos las convierte en patógenas como respuesta. Teniendo en cuenta la enorme cantidad de virus que hay en la naturaleza, con funciones muy concretas y que no son patológicos, se puede pensar que los temidos virus patológicos han sido producidos por actividades humanas, como la elaboración de vacunas mediante el cultivo de virus en embriones de pollo o en cultivos celulares, ambos repletos de virus endógenos. 

 ¿Cómo explica las enfermedades genéticas?

Las enfermedades llamadas 'genéticas', incluido el cáncer, son alteraciones en la red, en la maquinaria reguladora de la información genética, producidas siempre por algún factor ambiental. Hay muchas enfermedades llamadas 'genéticas' que están producidas por el contacto con pesticidas, plásticos, productos de limpieza, incluso cosméticos. Estamos en contacto con miles de sustancias químicas sintéticas con las que nuestro organismo no ha estado nunca en contacto.

 ¿Qué se podría hacer para atajarlas?

Habría que investigar a fondo las causas, cómo afectan al organismo esas sustancias, y no pretender cambiar los genes y dejar las cosas como están. Aunque eso no sería positivo para el mercado. Sería conveniente informar a la sociedad de que la evolución es un fenómeno colectivo, una respuesta de los distintos genomas a algún desencadenante ambiental (vulcanismo, caídas de meteoritos, inversiones de los polos magnéticos) y no individual, y mucho menos por competencia. En la naturaleza, todos sus componentes son necesarios para un funcionamiento equilibrado.

 Parece desprenderse una relación entre darwinismo y capitalismo…

El darwinismo es el apéndice científico del libre mercado y no pretende explicar la evolución biológica, porque lo solventa vagamente con el azar y el tiempo. En realidad, es una concepción de la vida, de cómo son las cosas, con profundas raíces ideológicas y claros intereses detrás. Creo que hay que hacer llegar a la sociedad estas informaciones, que ha llegado el momento de sacarlas a la luz y desprendernos de las mentiras interesadas con las que nos han adoctrinado. 

 X-Club: los 'autores' del darwinismo

El X-Club fue un reducidísimo círculo elitista que funcionó en la Inglaterra victoriana para apoyar las teorías de la selección natural y el liberalismo académico. Su fundador fue Thomas H. Huxley, abuelo del autor de Un mundo feliz, Aldous Huxley. Thomas Huxley —que había acuñado el término 'darwinismo' en abril de 1860, en el Westminster Journal— convocó a nueve hombres a la primera cita del X-Club el 3 de noviembre de 1864 (seis años después de la publicación de Sobre el origen de las especies). Hasta diciembre de 1893, el X-Club se reunió una vez al mes. Sus miembros incluían a Herbert Spencer, William Spottiswoode y John Tyndall. Se hicieron con el poder de prestigiosas sociedades científicas y fundaron la revista Nature, a fin de controlar la información científica.

En el fondo Darwin era lamarckiano,
el darwinismo lo crearon otros.

 Sobre los virus y las bacterias

En el cuerpo humano hay 10 veces más bacterias que células. Se reparten entre unas 10.000 especies diferentes. Concretamente, en el tracto digestivo hay unas 1.000 especies de bacterias, que sintetizan un gran número de vitaminas. En 1 ml de agua de mar se calcula que hay 1.000.000 de virus, entre 5 y 25 veces más que bacterias. En 1 gr de suelo seco se pueden encontrar, de media, unos 530 millones de virus y de 40 a 100 millones de bacterias. En 1967 unas bacterias fueron a la Luna por error, en la sonda Surveyor 3, y cuando volvieron a la Tierra, años después, pudieron ser revividas. Las colonias de bacterias de nuestro organismo están controladas por virus bacteriófagos ('comedores de bacterias'), generalmente conocidos como fagos, que regulan su equilibrio y controlan la población. Los científicos han descubierto gran número de fagos en casi todas las muestras de moco. En 1921, en Francia, se usaron por primera vez fagos para combatir enfermedades infecciosas. Hay 5 fagos por cada bacteria en la saliva de las encías, pero en la superficie de las propias encías la relación es de 40 a 1. En 1930, Stalin aplicó la terapia de los bacteriófagos para combatir la disentería entre los soldados del Ejército de la URSS. El 40% de los virus marinos tienen un papel fundamental en el intercambio genético entre microorganismos. Los fagos transmitidos por la saliva o los mocos protegen a las bacterias beneficiosas y destruyen a las dañinas. Un entorno estéril aumenta el riesgo de sufrir enfermedades.

jueves, 10 de mayo de 2018

Vivir en el aire

Casi la totalidad de sus vidas la pasan volando.

Tanto las aves marinas pelágicas como los vencejos comunes prescinden de la tierra firme durante la mayor parte de sus vidas, y sólo recurren a ella en la época de cría, mientras están ocupadas con la incubación de la puesta y la ceba de los pollos. Pero si las primeras se posan con frecuencia sobre la superficie del mar cuando las circunstancias se presentan adversas, los vencejos vuelan incasablemente sin otro soporte que su propio esfuerzo a lo largo de una ruta que une dos continentes y hasta dos hemisferios.

El cuerpo del vencejo está diseñado según los planos de la más completa máquina voladora. La forma de sus alas, largas y estrechas, muy rígidas y sin digitaciones, responde a la necesidad de desarrollar altas velocidades con un consumo mínimo de energía. El húmero ha quedado reducido a una mera prolongación de la articulación del hombro, mientras que los huesos del antebrazo y de la mano son comparativamente más largos que los de otras aves de su tamaño. Esta estructura interna les permite ejecutar un aleteo ágil y sin fisuras, de trayectoria cambiante a uno y otro lado, que transmite la falsa sensación de que las dos alas no se mueven de forma sincronizada. Su dominio del espacio aéreo es tan perfecto que pueden poner en práctica un repertorio de vuelo muy variado en el que la cola desempeña una función transcendental. Alternan el vuelo batido con planeos lanzados, súbitas remontadas, y virajes y picados profundos, que constituyen todo un recital y un alarde de precisión.

La desproporción que existe entre la longitud de las alas, que alcanzan una envergadura de hasta 48 centímetros, con una superficie de sustentación de 165 centímetros cuadrados y una capacidad de carga de 4,5 centímetros cuadrados por gramo, y la debilidad de unas patas diminutas, útiles sólo durante apenas un mes y medio para agarrarse a las paredes que rodean el nido, queda de manifiesto cada verano cuando un buen número de pollos volantones van a parar al suelo tras una primera intentona fallida y no son capaces de remontar el vuelo. Los adultos caídos o los jóvenes completamente emplumados lo consiguen después de grandes esfuerzos o cuando han tenido la suerte de arrastrarse hasta una elevación suficiente. Las raquíticas patitas no tienen bastante fuerza para impulsar en el aire los treinta y tantos gramos que pesa un vencejo, y las alas chocan contra el suelo antes de completar el recorrido de descenso. Es una situación desesperante. A veces basta con auparlos un palmo para que se puedan alejar chirriando.
 
Incluso copulan los vencejos en el aire.
Hasta el amor, volando

Los vencejos tienen la quilla muy desarrollada como consecuencia de la inserción de sus potentes músculos pectorales. El cuerpo es completamente aerodinámico y la cabeza presenta un perfil plano y huidizo, de aspecto inconfundible, con los ojos sepultados y unas «cejas» más claras que, aunque les prestan un semblante «huraño», favorecen la penetración e impiden el impacto de los detritus flotantes. Con semejante equipo, los vencejos cazan y comen en vuelo, beben sobre la marcha con una pasada rasante sobre las aguas quietas de las charcas, recogen en el aire los vilanos, las plumas y las hebrillas vegetales con las que tapizan el nido, duermen describiendo amplios círculos a 1.500 o 2.000 metros de altura y hasta copulan volando en el no va más de la acrobacia aérea.

Se ha comprobado que también copulan en el interior del nido, pero las cópulas aéreas, pese a ser fáciles de confundir con los vuelos intimidatorios y de expulsión de los jóvenes sin pareja, son más frecuentes de lo que se creía en un principio. Como si de un juego de persecución se tratara, la hembra alcanza al macho y se sitúa bajo él con un vuelo acompasado; en un instante se produce el acoplamiento y macho y hembra aletean juntos a lo largo de nos metros antes de separarse.

El reto de la vida.
Enciclopedia Salvat del comportamiento animal
Tomo 7: «El vuelo»

domingo, 6 de mayo de 2018

España, el caso Cifuentes: Robar con estilo, sí; hacerlo como los pobres, no


Por LUIS GONZALO SEGURA

Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid, ha comparecido con un elegante y exclusivo vestido blanco, señal de pureza e inocencia, para dimitir de su cargo. Un escogido atavío al que sólo le faltó la ínfula en la cabeza que portaban las víctimas de sacrificio. Porque ella se ha declarado como una víctima. Pobre.

Según ha afirmado, con la voz quebrada y el alma dolorida, su dimisión es una consecuencia de la guerra interna desatada hace ya años en el Partido Popular de Madrid. Una guerra que, según la ya expresidenta, la convirtió en presa por su «tolerancia cero con la corrupción». Es, por tanto, mártir de una persecución de sus propios compañeros o excompañeros por denunciar diferentes escándalos de corrupción. Los generales de las facciones enfrentadas, que se espían y denuncian, se sabotean e investigan, son Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal. Ahora solo queda esperar los siguientes movimientos. Corrijo: 'puñaladas'.

La hija del general Cifuentes afirma que éste «se sentiría muy orgulloso de ella», aunque las imágenes del vídeo que ha salido a la luz, el último aldabonazo acaecido en esta reyerta política, no aspira a mucha fachenda. Aun así, siendo justos, hay que reconocer que Cristina Cifuentes, a pesar de las bochornosas imágenes, en las que aparece entregando dos cremas que supuestamente habría sustraído en un supermercado y pagando el precio de las mismas, vestía de forma impecable ese día. Vestido azul, como los colores de su partido, tacones, bolso y complementos a juego. Divina.

Cierto es que la mayoría de los ciudadanos esperan que los políticos que gobiernan no tengan por norma sustraer cuchillas de afeitar o cremas en los supermercados, aunque lo hagan con bolsos de Prada o trajes de Brioni, pero más allá de ello, hay que resaltar algunos aspectos relevantes de la trifulca calabresa en la que se encuentra envuelto el Partido Popular de Madrid y sus consecuencias.

Robar con estilo, sí; hacerlo como los pobres, no

Sorprende que un episodio que ni siquiera ha sido aclarado haya sido suficiente para forzar una dimisión, mientras que el caso del máster de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), de mayor gravedad, pesquisas más avanzadas y pruebas más sólidas no fuera capaz de forzar la inmediata dimisión de Cristina Cifuentes. El daño causado a la universidad y la enseñanza pública difícilmente podrá ser reparado, en cambio esta supuesta sustracción, por muy evidente que sea, tan solo daña la propia imagen de la presidenta. Por tanto, da la sensación de permitirse los comportamientos corruptos siempre que estos se perpetren en guantes de seda, de Prada y Milano. Robar como pobres es intolerable.

La policía ocultó el escándalo

Un elemento de extrema gravedad resulta al comprobar que la policía avisó a sus mandos superiores y estos decidieron ocultar el asunto. De hecho, debe existir un atestado o un informe, el cual ha desaparecido o jamás ha sido redactado. En cualquier país europeo dicho evento habría sido conocido por la ciudadanía de inmediato. Incluso en Estados Unidos, país en el que episodios de esta naturaleza resultan relativamente frecuentes. De nuevo, pues, cuerpos policiales al servicio del poder y no de la ciudadanía.

Cristina Cifuentes denuncia haber sido extorsionada, investigada y espiada

La dimitida presidenta de la Comunidad de Madrid afirmó haber sido extorsionada en los últimos años con el vídeo e, incluso, llega más allá al afirmar que dicho episodio lo puso en conocimiento de las autoridades. No concretó en cambio qué autoridades fueron estas ni tampoco si interpuso denuncia. Parece ser que no, lo que demuestra en cualquier caso su ánimo de ocultar el incidente, máxime si tenemos en cuenta lo rápido que desenfundó contra eldiario.es por la publicación de la información sobre el ya famoso máster. Pero no solo afirma que fue extorsionada, sino que denuncia abiertamente que fue espiada e investigada. Se entiende que por cuerpos policiales, lo que nos introduce, como en muchos otros casos, en las Cloacas de Interior.

El vídeo era conocido por periodistas y no lo publicaron

El vídeo, según la propia Cristina, era conocido por periodistas, incluso algunos de ellos se encontraban en la sala en la que se produjo la dimisión. Cabe preguntarse cuál es la profesionalidad y la catadura moral de los grandes medios de comunicación españoles si son capaces de ocultar un vídeo que, más allá de la «cutrez» de las imágenes (en palabras de García Albiol), tiene un evidente y marcado interés periodístico: la presidenta de una región sospechosa de robar en un supermercado. Si recordamos el paso por los juzgados de Mauricio Casals y Francisco Marhuenda (influyentes pesos pesados de 'Atresmedia') por presiones a Cristina Cifuentes para no destapar casos de corrupción en el Partido Popular, todo queda más claro.

¿Quién está detrás de la filtración?

El agente de seguridad que retuvo a la aparente ladrona afirma que los vídeos de la cámara en la que se grabaron las imágenes son eliminados a los quince días. Por tanto, alguien hizo en ese periodo de tiempo una copia, pero ¿quién? Quizá sea una respuesta que jamás se pueda responder. Lo más lógico sería pensar que algún miembro de la seguridad la reconoció y decidió hacer una copia, ya fuera con fines lucrativos o de cualquier otro tipo. Pero, si ya entonces estaba siendo espiada, no sería descabellado pensar que aquellos que la acechaban hicieran las gestiones necesarias para apoderarse de una grabación de indudable valor.

Sin arrepentimiento, con altivez

Ni un ápice de arrepentimiento. Así ha dimitido la presidenta de la Comunidad de Madrid. Ha resaltado los logros conseguidos, a su juicio, y ha achacado todos los escándalos producidos en los últimos tiempos a una persecución que no sólo se enmarca en lo profesional, sino que según ella ha llegado a lo «personal». Frases como «me voy muy orgullosa, me voy con la cabeza muy alta»[*] o «mi padre se sentiría y se siente muy orgullosa de mí» y su insistencia en autoproclamarse víctima de lo acontecido contrastan con unos comportamientos que a día de hoy son reprochables y puede que dentro de no mucho sean calificados jurídicamente.

Lo peor y lo mejor: la guerra continúa

Lo peor para los malheridos políticos del Partido Popular y los supervivientes de las facciones que continúan con el esperpéntico enfrentamiento es la sensación de escalada de intensidad. Cada vez hay más heridas y menos posibilidad de reconciliación. Ello, evidentemente, es una gran noticia para la ciudadanía, pues una gran cantidad de escándalos de corrupción denunciados en los últimos años se ha debido a este imparable cainismo. Ello vuelve a dejar en muy mal lugar a los medios de comunicación y los cuerpos policiales españoles, que junto a la judicatura parecen más propios de una democracia fallida que de un Estado de Derecho avanzado y próspero.

25 abril 2018


    [*] «¡Estamos en la mierda hasta el cuello y precisamente por eso caminamos con la cabeza bien alta! ¡Quién es consciente de lo que tiene bajo la barbilla gana siempre en dignidad!» (DARIO FO)

lunes, 30 de abril de 2018

Botella al mar para el Dios de las palabras

 

Por GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ*

A mis 12 años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: «¡Cuidado!».

El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: «¿Ya vio lo que es el poder de la palabra?» Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor que tenían un dios especial para las palabras.

Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté desplazándolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas: nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual. Palabras inventadas, maltratadas o sacralizadas por la prensa, por los libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y cantadas por la radio, la televisión, el cine, el teléfono, los altavoces públicos; gritadas a brocha gorda en las paredes de la calle o susurradas al oído en las penumbras del amor. No: el gran derrotado es el silencio. Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber cómo se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global.

La lengua española tiene que prepararse para un oficio grande en ese porvenir sin fronteras. Es un derecho histórico. No por su prepotencia económica, como otras lenguas hasta hoy, sino por su vitalidad, su dinámica creativa, su vasta experiencia cultural, su rapidez y su fuerza de expansión, en un ámbito propio de 19 millones de kilómetros cuadrados y 400 millones de hablantes al terminar este siglo. Con razón un maestro de letras hispánicas en Estados Unidos ha dicho que sus horas de clase se le van en servir de intérprete entre latinoamericanos de distintos países. Llama la atención que el verbo pasar tenga 54 significados, mientras en la República de Ecuador tienen 105 nombres para el órgano sexual masculino, y en cambio la palabra condoliente, que se explica por sí sola, y que tanta falta nos hace, aún no se ha inventado. A un joven periodista francés lo deslumbran los hallazgos poéticos que encuentra a cada paso en nuestra vida doméstica. Que un niño desvelado por el balido intermitente y triste de un cordero dijo: «Parece un faro». Que una vivandera de la Guajira colombiana rechazó un cocimiento de toronjil porque le supo a Viernes Santo. Que don Sebastián de Covarrubias, en su diccionario memorable, nos dejó escrito de su puño y letra que el amarillo es «la color» de los enamorados. ¿Cuántas veces no hemos probado nosotros mismos un café que sabe a ventana, un pan que sabe a rincón, una cerveza que sabe a beso?

Son pruebas al canto de la inteligencia de una lengua que desde hace tiempo no cabe en su pellejo. Pero nuestra contribución no debería ser la de meterla en cintura, sino al contrario, liberarla de sus fierros normativos para que entre en el siglo venturo como Pedro por su casa. En ese sentido me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los qués endémicos, el dequeísmo parasitario, y devuélvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revólver con revolver. ¿Y qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?

Son preguntas al azar, por supuesto, como botellas arrojadas a la mar con la esperanza de que le lleguen al dios de las palabras. A no ser que por estas osadías y desatinos, tanto él como todos nosotros terminemos por lamentar, con razón y derecho, que no me hubiera atropellado a tiempo aquella bicicleta providencial de mis 12 años.

  * Ponencia que pronunció García Márquez (Premio Nobel de Literatura de 1982) en el estado mexicano de Zacatecas, el 7 de abril de 1997, durante la apertura del I Congreso Internacional de la Lengua Española, que dio origen a la polémica que traspasó el mundo de los expertos y gramáticos, y se amplió a todos los que hablamos la lengua de Cervantes.

jueves, 26 de abril de 2018

El auge de África y la creciente agresividad de Occidente


Por TONY BUSSELEN

A principios de agosto de 2013, el Ministerio de Defensa francés presentaba la tercera versión del documento Horizontes estratégicos. El objeto del estudio era el siguiente: «Partiendo de un análisis de las tendencias globales de la evolución del contexto estratégico (…) identificar sus consecuencias sobre el posicionamiento de Francia en el sistema internacional durante las tres próximas décadas.»[1]

En internet circula también una versión final del proyecto de estrategia de seguridad nacional (2013) de los Estados Unidos. Visiblemente, se trata de un documento de trabajo cuyo objetivo es actualizar el documento actual, titulado National Security Strategy que está publicada desde el año 2010 en la página web de la Casa Blanca.[2]

Ambos documentos tienen en común que parten de un mundo en constante cambio. El documento francés dedica un capítulo entero al «fin de la hegemonía occidental» que califica de tendencia principal en el mundo. Para Washington, está claro que, una vez más, «los Estados Unidos deben prepararse para un mundo multipolar en el que tanto aliados como enemigos podrían desafiarnos».

Ambos documentos definen una vía por la cual se podría resistir a esta tendencia. Para los estrategas franceses, está claro que «tomando nota de la disminución progresiva de su potencia relativa, los Estados Unidos, que debería centrar de nuevo sus esfuerzos en la zona Pacífico, exigirán a sus aliados europeos que se esmeren más en su entorno estratégico inmediato» (es decir: África, Europa del Este y Oriente Medio). Y la «interoperabilidad de las fuerzas será crucial entre los europeos, y necesaria con los americanos».

Una vez más, para los estrategas americanos está claro que los Estados Unidos deben mantener su «superioridad militar, económica y cultural». «Este es el motivo por el que los americanos deben partir del hecho de que nuestra nación es "la primera entre iguales".»

Un cambio radical en la correlación de fuerzas económicas internacionales

«Mientras que Asia y África representarán cerca del 80% de la población mundial y que las economías de los siete primeros países emergentes serán superiores en más de dos veces a las economías del G7[3] durante el cambio de siglo, el peso demográfico y económico relativo de los países de la OCDE[4] seguirá decreciendo (14% de la población en 2040, 43% del PIB mundial en el horizonte 2030)», dice el informe Horizontes estratégicos.

Estas cifras están en la línea de lo que ya había señalado anteriormente este año el informe anual del Programa de Naciones Unidas sobre el Desarrollo Humano del 2013 (ver gráfico).

Evolución de la parte de la producción mundial
(1) de Brasil, India y China
y (2) de los países occidentales.

Los países del Sur han duplicado prácticamente su parte en la producción mundial, de 25% en 1980 a 47% en 2010. Estos últimos 30 años, el comercio entre los países del Sur ha pasado del 10% de los intercambios mundiales al 25%, mientras que el comercio entre los países del Norte ha bajado del 46% al 30% de los intercambios mundiales. En poco tiempo, el comercio Sur-Sur sobrepasará al comercio Norte-Norte. El informe prevé que este auge del Sur continuará e incluso se acelerará durante el siglo XXI.

«África es la segunda región después de Asia del Sur donde el desarrollo humano progresa más rápido», afirma el informe. La renta por habitante ha aumentado un 5% por año, es decir el doble con respecto a los años 90. Entre los años 2000 y 2012, la esperanza de vida ha aumentado en 5,5 años, cuando se había estancado entre 1990 y 2000. Esto ha ocurrido en un periodo en el que las relaciones con las economías emergentes (sobre todo China) se volvieron más intensas.[5]

Esta evolución da lugar a análisis muy inquietos por parte de Occidente. Por ejemplo, durante el reciente viaje de Obama a África, el diario americano The Global Post sacaba el siguiente titular: «Obama en África: China 1, Estados Unidos 0»[6]. El diario hacía notar que el volumen del comercio de China con África ha pasado de 166,3 mil millones de dólares en 2011 a 198,5 mil millones en 2012. Durante este mismo año, el volumen del comercio de los Estados Unidos con África ha bajado, pasando de los 125,8 mil millones de dólares a 99,6 mil millones[7]. La página web de negocios Bloomberg constataba con pavor que China tiene más de 150 agregados comerciales en África, mientras que los Estados Unidos no tienen más que… seis.[8]

El mito del imperialismo chino

Desde hace algunos años, China es el primer socio comercial de África. Muchos ven allí la prueba de un nuevo imperialismo, chino esta vez, en África. Es indudablemente cierto que la presencia en África de empresas privadas chinas está unida a todo tipo de formas de explotación, como puede esperarse, por ejemplo, de parte de empresas privadas locales que funcionan según los principios del libre mercado.

Por otra parte, existen diferencias culturales que provocan tensiones. Pero por lo general las historias sobre adquisiciones masivas de tierras agrícolas, explotación a bajo precio de las materias primas y demás, no son más que mitos, aunque parezcan argumentos de peso. Una persona se dedica desde hace años a confrontar sistemáticamente estos mitos con la realidad: Deborah Brautigam, profesora y directora del programa de desarrollo internacional de la Universidad John Hopkins en Washington. En su página web China in Africa: the real story[9] hace regularmente buena cuenta de este tipo de leyendas. Una visita a su página web contribuye a disipar muchos malentendidos y otras invenciones.

Es demasiado fácil calificar de imperialismo al comercio creciente entre China y África. Lenin cita tres características sobre los aspectos internacionales del imperialismo como sistema: «la exportación de capitales, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia particular», «la formación de asociaciones internacionales monopolistas de capitalistas, las cuales se reparten el mundo» y «el fin del reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes».[10]

Lenin hace la distinción entre el comercio (exportación e importación de mercancías) y la exportación de capitales. En lo que respecta al comercio, conviene señalar el creciente excedente comercial positivo de África. En 2012, África exportaba por un total de 113 mil millones de dólares hacia China e importaba por un total de 85,3 mil millones de dólares. Cerca de la mitad de los productos importados de China son mercancías útiles para el desarrollo económico (vehículos, máquinas, generadores y otros).

No obstante, cuando hablamos de base económica de la dominación imperialista, se trata de exportación de capitales bajo la forma de préstamos o inversiones directas en el extranjero que confiere a las empresas multinacionales y los bancos un poder directo sobre la economía de otro país.

Que África se desangra las venas para devolver las deudas que contrajo con Occidente es algo muy conocido. Esta deuda africana se creó en los años 70 y 80 del siglo pasado y hace ya tres décadas que está siendo utilizada por el FMI como pretexto para imponer a la mayoría de gobiernos africanos medidas ultraliberales en beneficio de las empresas multinacionales de Occidente.

Los nuevos préstamos chinos son a menudo de carácter concesional (sin beneficios inmediatos), o bien se efectúan siguiendo un guión que en los hechos equivale a un trueque (petróleo o cobre a cambio de trabajos de infraestructura). China también condona deudas con frecuencia, y ello sin condiciones.

El FMI, en cambio, vela con cuidado para que los países africanos con deudas elevadas «no puedan en ningún caso contraer nuevas deudas». En resumidas cuentas, en el plano de la exportación de capitales mediante préstamos, Occidente tiene sujetada a África entre la espada y la pared desde hace tiempo, y por mucho que quisiera China, hasta el momento actual no tiene la menor posibilidad de convertirse en candidata imperialista.


Mediante la exportación de capitales bajo la forma de inversiones directas en el extranjero, las empresas multinacionales tienen propiedades en otros países. Aquí también, resulta que China está a un nivel muy inferior al de Occidente.

A finales de 2011, el valor acumulado de las inversiones en África se clasificaba así: Francia poseía 58 mil millones de dólares, Estados Unidos 57, Gran Bretaña 48, Malasia 19, Sudáfrica 18, y después vendría China con 16 mil millones y la India con 14 mil millones[11].

Estas proporciones también se mantienen cuando se examinan las inversiones anuales entre 2003 y 2009[12]. En el caso de China, la exportación de capitales aún está poco desarrollada, si se compara con la exportación de mercancías.

Los gobiernos occidentales son los defensores directos de los intereses de los bancos y las empresas multinacionales. Contrariamente a China, los gobiernos occidentales intervienen como defensores directos de los intereses de sus bancos y empresas multinacionales en África.

La injerencia política y militar de los Estados Unidos y de Europa en África presenta un contraste notable con la política del Gobierno chino que se apoya en el respeto recíproco de la soberanía, la no-injerencia en los asuntos internos de otro país, la igualdad y el beneficio mutuo.

Cuando Occidente bombardea Libia por todas partes o derroca al presidente Gbagbo en Costa de Marfil, vemos importantes delegaciones de hombres de negocios ir a recoger su botín en compañía de sus respectivos ministros de asuntos extranjeros. Pero incluso en tiempos de paz relativa, las empresas multinacionales occidentales reciben una sólida protección bajo la forma de presiones políticas y diplomáticas y garantías militares. Estas actividades son desveladas muy claramente en el libro Cazadores de materias primas de Raf Custers que desmenuza la manera con la que los gobiernos canadiense y norteamericano realizan todo tipo de presiones e injerencias imaginables para defender los intereses de sus respectivos gigantes mineros First Quantum y Freeport-McMoran.[13]

¿Qué ocurre cuando un banco chino hace una importante inversión en África? En 2008, cuando el Gobierno congoleño se atrevió a cerrar el famoso contrato con China que preveía una inversión de 9 mil millones de dólares (3 mil millones en la explotación minera y dos líneas de crédito de 3 mil millones para la construcción de rutas, hospitales, escuelas…) a devolver con el cobre y el cobalto que producirá el proyecto minero, aquello desató una tormenta de cólera e indignación en Occidente.

Esta cólera y esta indignación se tradujeron en dos años de chantaje por parte del FMI, teniendo como resultado la supresión de una línea de crédito de 3 mil millones de dólares y la obligación para el Eximbank chino, que financia la inversión, de tener que hacerlo sin la menor garantía, asumiendo todos los riesgos, cosa que no haría ningún banco capitalista. Por supuesto, ello ha causado un retraso enorme en la ejecución del conjunto del proyecto.

Cinco años más tarde, no se han ejecutado más que 458 millones de dólares de trabajos de infraestructura. Pero ni un solo kilo de cobre o cobalto ha sido entregado a cambio. Cuando el Eximbank chino quiso recuperar como garantía de toda la operación el 32% de parte que posee el Congo en el proyecto minero, ello fue rechazado, y hoy las negociaciones prosiguen. Sencillamente, no existen chantajes, amenazas o presiones militares por parte del Gobierno chino.[14]

El siglo XXI será el de la emergencia de China

La modificación de la correlación de fuerzas internacional hace que las élites africanas se atrevan en mayor medida a levantarse contra los antiguos maestros coloniales. Por ejemplo, el presidente sudafricano Zuma declaró lo siguiente, en una entrevista concedida al Financial Times: «Si seguís tratando África como una antigua colonia, la gente se orientará hacia nuevos socios que los tratarán de otra manera.»[15]

Después de siglos de tráfico de esclavos, colonización, guerras coloniales, dictaduras neocoloniales, injerencia y golpes de Estado al servicio de los intereses occidentales, los dirigentes africanos tienen ahora la posibilidad de elegir socios que los traten de igual a igual. Además, pueden poner a los múltiples nuevos socios y a los antiguos maestros los unos contra los otros, con el fin de obtener mejores condiciones para el desarrollo económico de su país. Tienen así la oportunidad de retomar el curso de los años 60, la época de los grandes nacionalistas y anticolonialistas africanos y posicionarse de forma más independiente.

El embajador de la República Democrática del Congo en Bruselas, Henri Mova Sakanyi, que al mismo tiempo es un brillante universitario y profesor de relaciones internacionales, escribe lo siguiente sobre la cooperación chino-africana: «África posee el 30% de las reservas de materias primas […] El continente ofrece un enorme potencial en fuentes de energías renovables. La producción agrícola de África representa el 66% del cacao, el 40% del aceite de palma, etc.» Sakanyi concluye diciendo que «el siglo XXI será el de la emergencia de África».[16]

19 abril 2018



NOTAS:
  [1] Delegación de asuntos estratégicos, Horizontes estratégicos, Ministerio de Defensa, 5 de agosto de 2013.
  [2] Universidad de Texas, Austin, National Security Strategy 2013
  [3] El G7 reúne los países siguientes: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Japón, Canadá e Italia.
  [4] 34 de los países más industrializados son miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
  [5] «PNUD, Informe sobre el desarrollo humano 2013. El crecimiento del Sur: el progreso humano en un mundo diversificado».
  [6] Erin Conway-Smith, «Obama en África: China 1, Estados Unidos 0», The Global Post, 1 de julio de 2013.
  [7] Ibíd.
  [8] «La oportunidad para Obama de aumentar las inversiones estadounidenses en África», Bloomberg, 7 de julio de 2013.
  [9] Deborah Brautigam, http://www.chinaafricarealstory.com.
  [10] Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo (1916), cap. 7, Obras Completas, tomo 22, pág. 287.
  [11] Conferencia de Naciones Unidas sobre el comercio y el desarrollo (UN Conference on Trade and Development, UNCTAD), «El crecimiento de las inversiones extranjeras directas de los BRICS y África», 25 de marzo de 2013.
  [12] «Recursos para las Infraestructuras: el papel de China en el nuevo panorama de los negocios de África», The China Analyst, septiembre de 2011. La segunda gráfica indica las inversiones directas al año.
  [13] Raf Custers, Cazadores de materias primas, Investig’Action, capítulo 7.
  [14] Johanna Jannson, «El acuerdo Sicomines revisado: bancos chinos prudentes y empresas chinas que arriesgan», Review of African Political Economy, Roskilde University, Dinamarca, 1 de marzo de 2013, pág. 157.
  [15] Jacob Zuma, «Zuma avisa a las grandes "empresas" coloniales», The Financial Times, 3 de marzo de 2013.
  [16] Henri Mova Sakanyi, «China en África: gramática de un desplazamiento geopolítico», Dounia, nº 3, septiembre de 2010, págs. 117-118.